
“Si la campaña de 2022 ya fue mala en cuanto al número de kilos de aceituna, esta de 2023 todavía ha sido peor”.
“Es cierto que el número de kilos ha descendido pero la calidad de nuestro aceite de oliva virgen extra va a ser la de siempre”
Así es como lo cuenta Juan Castelló, Presidente de la Cooperativa Almazara San Cristóbal. Los números son bien claros.
Hace dos años la cosecha de aceitunas llegó a los 4 millones de kilos. La reducción fue drástica ya el año anterior, con tan sólo 2 millones de kilos recogidos.
Pero este año se han superado todas las malas expectativas y entre todos los cooperativistas de Almazara San Cristóbal tan sólo se ha llegado a 1 millón de kilos.
Esta es una situación que se ha repetido por prácticamente todas las zonas productoras de aceite de oliva de España.
Se han salvado muy pocas zona. Zonas como, por ejemplo, la zona de Enguera y de la comarca de El Comtat en la Comunidad Valenciana.
En la zona del Vinalopó llovió durante el mes de mayo, cuando el olivo todavía estaba en floración. Esta circunstancia impidió que creciera el fruto.
La situación puede ser mucho más grave porque desde marzo no ha llovido nada en absoluto y aunque todavía es pronto, es posible que el número de kilos de aceituna que se recojan en un futuro cercano siga disminuyendo.
De hecho, desde ese mes de marzo se han podido recoger unos 10 litros por metro cuadrado cuando en la comarca del Vinalopó al menos se necesitan 50 litros para garantizar cosechas con más kilos.
Según Juan Castelló, “si no llueve antes del mes de febrero el desastre todavía será mayor”.
Muchos menos litros de aceite de oliva virgen extra
La consecuencia es evidente. Menos kilos de aceituna, menos litros de aceite. Juan Castelló calculará que se podrán elaborar unos 200.000 litros.
De estos 200.000 litros, el cincuenta por ciento se envasará y el resto se venderá a los corredores de aceite. Todavía no se sabe si comercializará en España o en Italia, que son los dos mercados a los que la Cooperativa se suele dirigir.
Lo que está claro es que son muy malos tiempos para los 380 cooperativistas. Muchos de ellos ni siquiera han podido recoger aceituna por lo que podemos decir que su cosecha les ha durado dos años.
Hay que tener en cuenta que se recoja o no fruto, los árboles necesitan de los mismos cuidados para garantizar la calidad de nuestro aceite de oliva virgen extra.
“Por tanto, nuestros agricultores tienen los mismos gastos pero no están obteniendo ningún beneficio de su trabajo”, indica cabizbajo el presidente de la Cooperativa.
Las razones para la reducción de las cosechas
¿Cuáles son las razones para que, año tras año, se reduzca el número de kilos que se cosechan? Juan Castelló lo atribuye a dos motivos principalmente.
En primer lugar está lo que ya todo el mundo conoce. El cambio climático. Se han alterado las estaciones y no llueve cuando es su momento y viceversa.
Todo el mundo ha podido comprobar, por ejemplo, las sucesivas olas de calor y tan continuadas que hemos tenido este verano.
Por supuesto que la agricultura lo está notando.
En segundo lugar el presidente de la Cooperativa indica la falta de regadío. En este apartado, Juan Castelló se muestra especialmente dolido con las diferentes Administraciones.
Indica que la Confederación Hidrográfica del Júcar, alegando que no hay suficiente agua para el consumo humano, les impide invertir en nuevos regadíos.
Esto provoca, evidentemente, que no se puedan regar los olivos con las consecuencias de todos conocidas.
Juan Castelló añade que los políticos se han de dar cuenta de que “vamos hacia un riesgo de desabastecimiento; que el mundo de la agricultura es muy importante y que hay que adoptar otras medidas para garantizar el suministro de alimentos a la población”.
Calidad y precio del aceite de oliva
Toda esta situación va a provocar que el litro de aceite se venda a unos 10 euros el litro, contando ya el envase.
Ahora bien. El aceite de oliva virgen extra que los consumidores se van a encontrar en las cooperativas será de gran calidad.
Cien por cien aceite de oliva virgen extra ya que “es imposible que nosotros podamos mezclarlo con otros tipos de aceite, debido a la actual legislación”.
“Es cierto que el número de kilos ha descendido pero la calidad de nuestro aceite de oliva virgen extra va a ser la de siempre”, concluye Juan Castelló
